Archivo de 20/04/08|Página de archivo diario
Llueve
Llueve , y yo desesperadamente, creyendo que el mundo se acaba, me hundo en un sentimiento de infinita melancolía. No puedo más que observar como se inunda la calle que suplica, casi ahogada, que le socorra. No puedo moverme, por más que hago el intento, mis piernas se han entumecido, y mis brazos, no tienen la fuerza suficiente para actuar. ¿Pero, que estoy haciendo? no puedo excusarme de todo y poner pegas a mi vida, debo recopilar pensamientos lejanos y ayudar a esa callejuela, que muere con agonía. Esta sociedad, pienso casualmente, se ha acomodado demasiado en los lujos y ya, como yo, viejo en un cuerpo de joven, no puede hacer fuerzas para nada. MI padre, boxeador desconocido, me decía con ilusión: “tú serás un buen boxeador, porque la fuerza no está en los puños, sino el la entrega que le pongas al combate”. Y, mírame ahora, pegado a una ventana mojada, sin saber mi destino y sintiéndome muerto. ¿Por dónde se han ido mis energías? ya lo sé, lo descubrí hace mucho, se han ido por el mismo sitio de donde vinieron. Debo reconocer que nunca me entusiasmó el deporte, tampoco me dieron ocasión de realizar otro deporte que no fuese el boxeo, y ese deporte es violento, y la violencia no me gusta. Y, en este insatnte añado otra cosa más a mi lista de fracasos. No es otra que la ilusión, pues también se me perdió. Desde que mi mente alcanza, yo era un chico feliz y medianamente ilusionado, pero esta ilusión también se ha ido por donde vino. ¿Qué hago? solo pienso en la tristeza de mi vida, y me ciego de la luz más débil que entre por esta ventana, porque solo veo oscuridad. Ya nada me detiene, ya nada me corrompe, para no continuar con los pocos latidos que emite mi viejo corazón. Mi último deseo es que si me voy de esta ventana para siempre, ir al cielo y decirle a Dios en persona: “no me lleves a un cielo de lujos, ni a uno de felicidad, llévame a lo que fui en vida, a un cielo desconocido. Todos no se merecen el mismo cielo de ángeles y arpas, no todos los que hirieron al mismo diablo ahora están gozando de nada”. Y, Dios me ha contestado: “tú, al cielo de los grandes”.
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